Catalina Castro, secretaria general de CONCA: "Ya no se puede pensar solo desde la escasez del agua: también debemos estar preparados para administrar períodos de abundancia"
La dirigente de la Confederación de Canalistas de Chile analiza el impacto de las recientes lluvias en la zona centro-sur del país. Si bien destaca las mejores perspectivas para la próxima temporada agrícola, advierte que la disponibilidad del recurso debe evaluarse cuenca por cuenca y recalca la urgencia de adaptar las infraestructuras de canalización tanto para el riego como para la prevención de desbordes.
Las intensas precipitaciones registradas en la zona centro-sur abren un panorama más favorable para la agricultura de cara a los próximos meses de riego, aunque la prudencia marca la pauta entre los regantes. Según explica Catalina Castro, secretaria general de CONCA, un promedio nacional no refleja la realidad del país: mientras la zona central depende fuertemente de la acumulación de nieve y embalses para sostener el verano, en el sur —como en la cuenca del río Cautín— la abundancia actual de caudales pluviales exige trabajos de despeje y evacuación de agua, sin garantizar por sí sola la seguridad hídrica al llegar diciembre.
En este contexto, Castro detalla cómo la Confederación de Canalistas de Chile operan sus bocatomas y monitorean los cauces en tiempo real, demostrando que la adaptabilidad territorial es la clave para enfrentar tanto la sequía como los eventos hidrológicos extremos.
-¿Qué significan estas nuevas lluvias para la agricultura de la zona centro-sur y qué proyecciones se abren para la próxima temporada de riego?
-Las precipitaciones permiten enfrentar la próxima temporada de riego con mejores perspectivas en buena parte de la zona centro-sur, pero debemos ser prudentes. La disponibilidad de agua no depende solamente de cuánto llueve, sino también de la acumulación de nieve, los caudales, los embalses y las características de cada cuenca. En algunas zonas del sur, de hecho, las precipitaciones han sido tan abundantes que hoy el desafío está también en manejar caudales elevados y evacuar los excesos de agua. Por eso, estas lluvias son una buena noticia desde el punto de vista de la disponibilidad, pero no significan que todas las cuencas estén en la misma situación. La evaluación debe hacerse territorio por territorio.
¿Cuál es la situación actual en la que se encuentran los ríos y canales tras las precipitaciones de estos últimos días?
Los antecedentes que estamos recibiendo muestran situaciones distintas según cada territorio. En el sur, por ejemplo, desde la Junta de Vigilancia del Río Cautín nos informan que el río presenta actualmente caudales muy altos y que están operando sus bocatomas y canales con mucha precaución. Este invierno han debido enfrentar una importante caída de árboles y desmoronamientos hacia canales y caminos, lo que ha requerido maquinaria para mantener los cauces despejados. Mientras continúen las precipitaciones, el monitoreo permanente es fundamental, porque una obstrucción en un canal puede generar rápidamente un desborde.
- ¿Cuál es la evaluación sobre la disponibilidad de agua para afrontar los meses de mayor demanda agrícola?
Los antecedentes disponibles permiten mirar la temporada con mejores perspectivas que en años de mayor estrechez hídrica, pero debemos distinguir entre cuencas. Una situación muy gráfica se produce en el Cautín: actualmente existe una alta disponibilidad de agua, pero se trata de una cuenca predominantemente pluvial y sus caudales pueden disminuir considerablemente hacia diciembre. Por eso, tener abundancia de agua hoy no garantiza necesariamente cuál será la disponibilidad durante todo el verano. La evolución de las precipitaciones, las temperaturas, el deshielo, los caudales y las reservas serán determinantes durante los próximos meses.
- ¿De qué manera se están preparando las organizaciones de usuarios para administrar y distribuir eficientemente el recurso hídrico?
Las Organizaciones de Usuarios de Aguas deben prepararse tanto para administrar períodos de menor disponibilidad como situaciones de abunda.ncia. Eso implica mantener e inspeccionar canales y bocatomas, monitorear los caudales, planificar la distribución y mantener una comunicación permanente con los usuarios. Lo que está ocurriendo actualmente en algunas zonas del sur es un buen ejemplo: existen organizaciones que están operando parcialmente sus bocatomas, descargando canales y vigilando permanentemente posibles obstrucciones mientras continúan las precipitaciones. La gestión del agua requiere capacidad para adaptarse a las condiciones que presenta cada cuenca.
- Considerando que CONCA reúne a organizaciones asociadas de prácticamente todo el país, ¿cuál es la mirada que se tiene sobre el impacto de estas lluvias en las distintas cuencas y territorios?
-Una de las principales conclusiones es que Chile tiene realidades hídricas muy distintas y que no podemos evaluar una temporada únicamente a partir de un promedio nacional. Hay cuencas donde las precipitaciones y la nieve permiten proyectar una disponibilidad favorable; otras tienen menor capacidad de almacenamiento y regulación; y en sectores del sur incluso se está gestionando una alta disponibilidad de agua producto de las precipitaciones. Desde CONCA insistimos en la importancia de mirar la situación cuenca por cuenca y fortalecer a las organizaciones que conocen y gestionan diariamente esas realidades territoriales.
-Dado que el sistema frontal afecta a la zona centro-sur, ¿cuál es la situación particular que enfrentan los ríos y canales en las cuencas del sur?
Tenemos antecedentes concretos desde la cuenca del Cautín, donde las precipitaciones de este invierno han generado condiciones particularmente exigentes para la operación de la infraestructura. La organización nos me-porta caudales muy altos, caída de árboles y desmoronamientos que han afectado canales y caminos, obligando a realizar trabajos con maquinaria para mantener los cauces despejados. Incluso los propios canales están ayudando a evacuar agua acumulada en algunos campos hacia los ríos. Esto demuestra que en el sur la infraestructura de riego no solamente debe estar preparada para conducir agua durante la temporada, sino también para enfrentar períodos de precipitaciones intensas y caudales elevados.
-¿Qué diferencias clave existen en la preparación de la temporada de riego entre las cuencas del centro y las del sur del país?
Las características hidrológicas son distintas. En buena parte de la zona central tienen una gran importancia la nieve, el deshielo y los embalses para regular el agua que posteriormente se utiliza durante la temporada. En el sur existen cuencas donde las precipitaciones tienen una incidencia mucho más directa sobre los caudales. En el Cautín, por ejemplo, hoy existe abundante agua y la temporada de riego propiamente tal probablemente comenzará recién hacia fines de octubre o principios de noviembre, pero eso no permite asegurar cuál será la disponibilidad en diciembre o durante el verano. Esa diferencia muestra por qué la planificación debe responder a las características de cada cuenca.
Es un buen ejemplo de que la gestión hídrica en Chile ya no puede pensarse solamente desde la escasez: también debemos estar preparados para administrar períodos de abundancia y eventos extremos.
-¿Cómo están coordinándose las organizaciones de usuarios para administrar los caudales, evitar desbordes y proteger los terrenos agrícolas?
La experiencia que estamos observando muestra muy concretamente este trabajo. Las bocatomas se están operando parcialmente, los canales se mantienen bajo vigilancia y se están realizando trabajos para retirar árboles, material y desmoronamientos que pueden obstruir los cauces. Al mismo tiempo, algunos canales están permitiendo evacuar agua desde los campos hacia los ríos, contribuyendo al drenaje de sectores agrícolas. Todo esto exige monitoreo permanente, porque una obstrucción puede provocar rápidamente un desborde. Es un buen ejemplo de que la gestión hídrica en Chile ya no puede pensarse solamente desde la escasez: también debemos estar preparados para administrar períodos de abundancia y eventos extremos.
Fuente: Diario Austral de Osorno - Campo Sureño.



