Cristian Chiavassa, impulsor de la revolución lechera del Grupo Chiavassa
- 30 jun
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Lo que comenzó como un pequeño campo familiar es hoy una empresa moderna, profesional y reconocida, que demuestra cómo la unión familiar, la innovación y la capacidad de aprender de otros pueden convertir a la lechería en una actividad de alto valor.
A pocos kilómetros A de Carlos Pellegrini, en Argentina, el campo modelo del Grupo Chiavassa se ha convertido en un emblema de innovación productiva y de fuerza familiar. El punto de mayor innovación llegó con la instalación de una sala de ordeña rotativa, preparada para tres ordeñas diarias, totalmente automatizada. Esta apuesta tecnológica transformó al establecimiento en el más moderno y novedoso de su tipo en la provincia, y marcó el inicio de un proceso de profesionalización. La historia del grupo no se entiende sin la figura del padre, Carlos, quien inauguró el campo en 1966 y legó a sus hijos algo más que una empresa: les transmitió pasión, optimismo y una invitación a volver.
Así lo relató Cristian Chiavassa en el último Congreso Internacional Chilelácteo donde destacó su recorrido en su proceso de sucesión familiar en el predio lechero de sus padres. Cristian estudió Administración de Empresas y pese a que no sabía mucho del manejo técnico del campo su padre fue fundamental en el proceso y junto a sus hermanos eligieron regresar al campo familiar y asumir el desafío de mejorar y profesionalizar la producción agropecuaria. El primer gran proyecto fue la sala rotativa, inaugurada en 2010, que dio inicio a un proceso de intensificación y cambio de modelo en plena época del boom de la soja, cuando el valor de la tierra se multiplicó y obligó a repensar la forma de producir. Otro rasgo distintivo fue la decisión de profesionalizar la gestión.
De trabajar con un solo profesional externo en 2010 pasaron a contar hoy con más de 30 especialistas de distintas disciplinas y un equipo de alrededor de 100 empleados. Esta estructura permitió ordenar la administración, mejorar la eficiencia y sostener el crecimiento. El camino de innovación ayudó a ser un polo de referencia técnica. Productores, asesores, funcionarios y empresarios de Argentina y del exterior comenzaron a visitarlos, interesados en conocer su modelo. Esos encuentros se transformaron en espacios de transferencia tecnológica y construcción de una visión de largo plazo.
Con roles diferenciados dentro de la empresa-algunos como directores y gerentes, otros como empleados-, los hermanos Chiavassa complementaron su vínculo afectivo con reglas claras de funcionamiento, impulsando un proceso de protocolo familiar que dio marco y continuidad al proyecto.Así, lo que comenzó como un pequeño campo familiar hoy es una empresa moderna, profesional y reconocida, que demuestra cómo la unión familiar, la innovación y la capacidad de aprender de otros pueden convertir a la lechería en una actividad de alto valor.
Fuente: Austral Osorno



