“El SAG nunca va a perder su rol, pero si puede ser socio estratégico de la industria”
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Domingo Rojas, designado por el Presidente Kast como el Director Nacional del SAG, recalca que se buscará modernizar la institución para agilizar los procesos y que la cooperación con privados y con otras autoridades será clave para enfrentar desafíos como el ingreso de plagas, el contrabando de productos orgánicos y el comercio ilegal de plaguicidas.
El nombre circulaba desde hace un par de semanas, hasta que el lunes pasado, el médico veterinario Domingo Rojas, se convirtió en el Director Nacional del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG). Y no por designación de Alta Dirección Pública, sino que fue nombrado directamente por el Presidente de la República. Un gesto que pone en evidencia que para el gobierno el SAG y el agro tienen alta relevancia.
'El Presidente Kast al hacer este nombramiento directo, con una de sus balas de plata, está dando una seña de que el SAG es importante. El ministro también lo ha dicho en distintas instancias', comenta Rojas a Revista del Campo el día siguiente a su nombramiento.
-Asume un servicio clave pero deberá trabajar con un presupuesto que debiera reducirse, de acuerdo a lo anunciado por el Gobierno
-Estamos inmersos en una situación compleja y tenemos que ingeniarnos para ver cómo podemos generar un mejor uso de los recursos y desde ahí enfrentar los distintos problemas que tenemos como servicio y como país.
-Un menor presupuesto impone seguir trabajando de manera altamente eficiente.
-Tenemos expertos en sus temas y lo que nos cuesta tiene que ver con la operación, con los procesos. Ahí aparece como apoyo la tecnología, con los tremendos cambios que han ocurrido desde 2022, con la irrupción de la inteligencia artificial, por ejemplo. Además, si cambio la lógica con la que trabajo, por ejemplo, priorizando la autorización de terceros, en la medida en que el SAG puede seguir auditando, se puede ir liberando carga laboral para ir cumpliendo las labores, siempre manteniendo el rol de auditor y de garante de que el sistema funciona, eso es el algo que en el mundo se ha ido desarrollando muy fuerte. Lo vemos en Perú, también en Holanda.
- ¿Cómo se inserta en esto la necesidad de modernizar el SAG?
-El SAG, el único servicio que norma e impacta en la producción, tiene casi 60 años y se rige por normas antiguas. Necesita un dinamismo mayor para ir junto al que tiene hoy la industria. Antes evaluábamos proyectos frutales a 20 años y hoy las variedades las están cambiando en menos de 10 años, porque los mercados en el fondo cambiaron. Creo que tenemos procesos internos, en ese sentido, que están obsoletos o que no están aprovechando la herramientas tecnológicas que existen para facilitar el trabajo interno y dar una mejor respuesta.
-Entonces, queremos partir por eso: integrar procesos internos de distintas áreas que a veces son los mismos, por ejemplo, sanidad vegetal con sanidad animal comparten ciertos fundamentso, pero son dos departamentos que dependen de divisiones diferentes.
Vamos a intentar ir homologando los criterios para que sea más fácil gestionar el servicio. Hay un expertisse alto y buscamos apalancarnos con tecnología, por ejemplo, para liberar recursos de funcionarios. Por ejemplo, la inteligencia artificial la podemos utilizar en tareas rutinarias y liberar horas de funcionarios para analizar resultados y tomar mejores decisiones.
En esa línea creo que hay harto por hacer. Creemos que algo que también tenemos que aprovechar de trabajar obviamente con el sector privado.
-Pero tendrá que trabajar con recursos más escasos ¿Qué medidas podrían adoptarse?
-Por ejemplo, tenemos diseñado y queremos avanzar en un comité de innovación interna donde nos parece que es importante que los funcionarios participen en la generación de ideas, lo que fomenta la motivación.
También hay recursos, a los cuales se puede postular, en gobiernos regionales para programas específicos, la misma Corfo o incluso ver con el sector privado que, seguramente en algunos casos va a estar disponible para que podamos hacer cosas en conjunto. También pensamos en realizar algún tipo de convenio con aliados internacionales, ver y aprender de lo que están realizando países como Australia, por ejemplo. - Se ha criticado que en la dictación de decretos no se consideran las necesidades reales del sector...
-Hemos visto que suceden situaciones en el diseño de normativa, que a veces están muy alejadas de la realidad de la distintas industrias y se vuelven, prohibitivas de cumplir. Por ejemplo, la resolución de los bulbos que implicaba una restricción muy importante para esa industrias. Ejemplos como ese a uno le llevan a pensar que se requiere un trabajo más coordinado con los sectores.
-¿Y eso no implica relajar la protección de la sanidad?
-Siempre partimos de la base de que no podemos y no vamos a poner en riesgo la sanidad. Pero, uno puede ser más flexible buscando alternativas para mitigar riesgos, porque tenemos que entender que los usuarios son diversos y están en distintas localidades, tienen distintos niveles de desarrollo tecnológico. Entonces, a veces las normativas exigen lo mismo a todos, lo que puede ser restrictivo para algunos, pero en otros casos prohibitivo.
-Entonces, hay que buscar esa flexibilidad pero siempre resguardando la sanidad. Esto también implica un trabajo más coordinado con INDAP y con otros organismos.
-El fin de la normativa no es el cumplimiento per se, sino el objetivo que busca detrás. El SAG nunca va a perder su rol, pero si tpuede ransformarse en un socio estratégico para la industria.
- El sector pide agilizar las autorizaciones de moléculas o fitosanitarios más modernos...
-En cuanto a fitosanitarios, nos hemos ido quedando atrás. La tasa de rechazos del SAG debe estar en torno al 40% lo que es muy alta para inversiones importantes. En el ISP -que también aprueba plaguicidas- esa tasa es de menos de 2%. Hay que considerar que detrás de un nuevo producto hay un esfuerzo muy grande, por ello hay que tener una mejor comunicación de los requisitos, explicar lo que se está exigiendo y que los criterios sean compartidos por los distintos equipos evaluadores. Por otro lado, también está lo que se ha ido avanzando en homologación con otros mercados. No estoy diciendo que no sean sustancias tóxicas ni que se ocupen libremente. Digo que tener más registros no implica un mayor uso, solo implica tener más alternativas.
El SAG ha puesto muy bien los incentivos en moléculas más verdes para ir entregando una paleta con alternativas a los productores.
-Lo importante es que el sector avance, sin arriesgar el patrimonio.
-¿Cómo enfrentarán el contrabando de productos orgánicos y el comercio ilegal de productos sanitarios?
Se están haciendo esfuerzos. La queja de nuestra contraparte es que el resultado es insuficiente. Entonces tenemos que evaluar nuevas formas de hacerlo y tener datos precisos. Es decir, coordinación. No pretendemos que el SAG vaya a reemplazar el rol del policía, pero sí trabajar en conjunto o coordinado con otras autoridades y focalizar los esfuerzos en donde tenemos las competencias, se puede hacer seguimiento a los transportistas respecto a las guías o a los centros donde se comercializan estos productos.
-Es muy importante actualizar los decretos de protección que tienen bastantes años con delitos nuevos: por ejemplo, alguien que importa o comercializa un plaguicida, hoy se lleva una multa.
Por ejemplo, si hoy alguien que quiere ingresar clandestinamente una variedad nueva que después la comerciali8za en el mercado y nadie sabe de dónde apareció. No puede ser que esa persona, que pone en riesgo todo el patrimonio país, se lleve solo una multa de 50 UTM.
Creemos que es relevante tener una base legal que permita proteger de mejor manera.
Recuadro
Hacer frente a emergencias sanitarias
Hoy tenemos la emergencia de la Influenza Aviar. Los equipos han trabajado bien. Se notó una diferencia en esta última administración de Óscar Camacho como (director) subrogante, retomando cómo trabajamos anteriormente respecto de la urgencia y las coordinaciones y
la necesidad de trabajar en conjunto con la industria. Aquí existe una coordinación y se entiende que el fin último es el beneficio país. También ha sido muy positivo los acuerdos de zonificación que tenemos con ciertos mercados y que implicó una rápida apertura de mercados.
Por otro lado, está la emergencia de Mosca de la Fruta, que podemos separar en dos: lo que es Arica, que tiene esta presión muy fuerte de los países vecinos. Aquí tenemos que dar mucho énfasis a que más que intentar solucionar el problema solos hay que trabajar con nuestros vecinos de una manera aún más cercana de forma de abordarlo conjuntamente. Y también ver cómo sumar al sector privado como coayudante en la vigilancia de nuestra sanidad. Aquí no es entregar la responsabilidad. Las campañas tienen que ir por ambos lados.
A veces tenemos problemas para cumplir las campañas…por ejemplo en el caso de la mosca, dejar que entren a los predios.
Fuente: El Mercurio - Revista del Campo.



