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Transformadores, cables e insumos eléctricos: los nuevos focos del delito en el campo

  • 13 jul
  • 4 min de lectura

Desde Aproleche advierten que el robo de cables y transformadores dejó de ser un problema patrimonial para convertirse en una amenaza a la actividad productiva, generando millonarias pérdidas, interrupciones en las faenas y una creciente sensación de desprotección entre los agricultores del sur del país.


El pasado 11 de junio parecía ser una jornada normal en el Fundo Pincoy, ubicado en las cercanías de la comuna de San Pablo, propiedad del reconocido productor lechero y ex dirigente gremial Fernando Becker Melo.


En una revisión de carácter habitual, uno de los administradores de dicho predio fue el primero en dar cuenta de un robo que a esas alturas ya no era novedad para ellos. Cercano a uno de sus sistemas de riego, yacía sobre el verde pasto un transformador de energía, aparato que originalmente estaba inserto en medio de dos postes de concreto a más de cuatro metros de altura. Según el agricultor, cuesta imaginar cómo se puede sustraer dicha instalación tomando en cuenta 'los riesgos del sistema eléctrico, la oscuridad de la noche, la altura en que se encontraba el transformador y la cantidad de personas que tuvieron que estar involucradas para ese cometido'.


Pese a estas complejidades aparentes, en esa ocasión fueron robados alrededor de 200 kilos de cobre avaluados en más de 2 millones de pesos. Este metal es el principal componente de dicho transformador, que, a la hora del robo, se encontraba sin energía.


El problema es que, tras el robo, los daños colaterales se traducen en pérdidas millonarias para este productor debido a las afectaciones a los procesos que se interrumpen por la falta de energía.


'El daño es tremendo. A pesar de realizar las denuncias correspondientes, siguen apareciendo nuevos casos de robos de este tipo. En mi predio ya van dos robos de transformadores y aún no se da con los responsables. Ahora se debe reponer este sistema, con un valor que supera los 10 millones de pesos, pero que resulta necesario para el normal funcionamiento de los sistemas de riego y por ende de la producción en general', comenta Fernando Becker.


DELITO QUE VA EN ALZA

El robo de transformadores, cables y otros elementos del sistema eléctrico tiene un denominador común: el cobre.


Este elemento se transa en el mercado informal a muy buen precio, prácticamente a la par del tráfico de drogas y estupefacientes. Es por esta razón que —según datos del Ministerio Público— este tipo de delitos han ido al alza y, de forma preocupante, se han trasladado hacia los campos y sectores rurales en que se facilita la sustracción de estos elementos.


En concreto, la Sociedad Nacional de Agricultura, a través del Segundo Barómetro de Robo Agrícola, reveló que el 77,4% de los productores fue víctima de robos durante el último año y que un 43% sufrió tres o más delitos.


Dentro de las principales especies sustraídas destacan precisamente elementos relacionados con el sistema eléctrico y de energía, que suman entre los casos registrados más de 2.500 millones de pesos en pérdidas, esto sin contar costos de reposición ni pérdidas que estos ilícitos provocaron. A lo anterior se suma una fuerte inversión en medidas de seguridad, como cámaras de televigilancia, guardias, rejas y cercos, mejoras en accesos y otras labores preventivas.


ORGANIZACIONES TRANSNACIONALES Y POCA TRAZABILIDAD

En el mes de abril, una investigación de poco más de un año efectuada por el Sistema de Análisis Criminal y Focos Investigativos (Sacfi) de la Región de Los Lagos y la PDI permitió desarticular una organización criminal dedicada a la sustracción de cables de cobre de infraestructura crítica, y cuyo centro de 'operaciones' era precisamente las zonas rurales del sur de Chile. Dicha investigación dio por resultado un total de 22 detenidos, y permitió conocer los sistemas de blanqueo e incluso las rutas que tenía el material robado, el cual se determinó viajaba hasta las lejanas tierras de China, a través del puerto de buque, tras realizar diversos procesos y marañas tributarias que borraban todo vestigio de trazabilidad del metal exportado. Justamente, una de las falencias detectadas pasa por conocer y certificar el origen del cobre que se transa y exporta.


Actualmente, existe un trámite denominado Acta de Procedencia Compra y Venta de Artículos Usados, proceso que se realiza de forma digital y cuyo espíritu es garantizar la legalidad y trazabilidad de cada transacción.


Según explica el Seremi de Seguridad de Los Lagos, Francisco Muñoz, esta acta digital protege tanto al comprador como al vendedor, evitando la circulación de objetos robados y facilitando el trabajo de la Policía de Investigaciones cuando sea necesario.


'Sin embargo, este trámite no es más que una declaración jurada entre el comerciante de metales y el comprador, no existiendo de por medio facturas u otro documento tributario que acredite origen o propiedad, lo cual constituye claramente una brecha para la persecución de estos delitos', precisa la autoridad.


Ante la ocurrencia de este tipo de hechos, el personero sugiere como primera medida realizar la denuncia respectiva, vía Ministerio Público o Comisaría Virtual, lo cual permitirá realizar labores preventivas. 'El año pasado recibimos 27 denuncias por robo en zonas rurales, pero creemos que la cifra puede ser aún mayor. Es por ello que creemos relevante que avance en el Congreso el proyecto de ley que establece agravantes en la comisión de delitos en zonas rurales', comenta Muñoz.


Muñoz agregó que aproximadamente en dos semanas comenzará a operar el Comité de Acción Rural en Seguridad y que se están implementando unidades especializadas de investigación en delitos contra la propiedad productiva.


PREOCUPACIÓN GREMIAL


En ese marco, la Asociación de Productores de Leche de Osorno (Aproleche) ha sido una de las entidades que ha venido levantando la voz sobre estos hechos desde hace ya un tiempo, luego de que varios de sus asociados se vieran afectados por robos y daños en sus predios, afectando sobre todo a sus sistemas eléctricos.


Desde el ente gremial hacen un llamado a las autoridades a reforzar las medidas de prevención y persecución de estos delitos.


Marcos Winkler, presidente de aproleche Osorno y de la Federación Nacional de Productores de Leche, sostuvo que este tipo de delitos afecta a todo el proceso productivo, situación que genera una preocupación extra que no permite trabajar de manera tranquila. 'El robo de cables y transformadores es una situación muy complicada y estamos muy desamparados frente a esta situación, creemos que se deben tomar medidas lo más pronto posible para evitar que esto siga ocurriendo. Nos está llevando a situaciones muy complejas dentro de los campos, lo que sin dudas afecta a toda la cadena productiva', puntualiza el dirigente.

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