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El campo también necesita seguridad

hace 2 días
2 min de lectura

El abigeato no es sólo una cifra en un informe, es una realidad que afecta directamente a productores y familias dedicadas a la actividad ganadera, con consecuencias que alcanzan a toda la cadena.


Durante el primer semestre de 2026, las denuncias por abigeato en la región de Los Lagos se mantuvieron en niveles similares a los registrados durante 2025. Desde la autoridad, sin embargo, se ha advertido un aumento cercano al 10%. Más allá de las diferencias entre un registro y otro, lo concreto es que este delito sigue presente, y representa una preocupación para quienes viven y trabajan en estos territorios.


El robo de un animal es sólo el comienzo. Detrás existe una cadena de traslado, faenamiento y venta informal de carne. Cuando eso ocurre, las consecuencias van mucho más allá del predio afectado. Se pierde trazabilidad, aumenta el riesgo sanitario para los consumidores y se genera una competencia desleal con quienes producen, transportan y comercializan cumpliendo con las exigencias establecidas.


Enfrentar esta situación requiere mirar cada uno de los eslabones involucrados. Perseguir a quien sustrae el ganado es fundamental, aunque también resulta necesario identificar a quienes lo compran, trasladan, faenan o venden de manera ilegal. Mientras exista un mercado dispuesto a recibir productos de origen ilícito, seguirá existiendo un incentivo para cometer estos robos.


La trazabilidad cumple un papel fundamental. Mantener los animales identificados y los registros al día permite conocer su origen y facilita la fiscalización. Más que un trámite dentro de la actividad productiva, constituye una herramienta para resguardar la producción formal y entregar mayores garantías a los consumidores.


La seguridad en las zonas rurales presenta además, dificultades particulares, ya que las grandes distancias entre predios, los caminos secundarios y los sectores apartados pueden hacer que una respuesta tome más tiempo. Esa realidad debe considerarse al diseñar medidas de prevención y estrategias para enfrentar estos hechos.


Existe por supuesto, una responsabilidad en cada predio, donde además de mantener los animales identificados, se deben reforzar las medidas de resguardo y denunciar oportunamente. La solución, sin embargo, no puede recaer únicamente en quienes producen.


El abigeato involucra a distintos actores y requiere coordinación entre productores, autoridades, policías, organismos fiscalizadores y quienes participan en la comercialización de alimentos.


En ese sentido, la discusión legislativa orientada a fortalecer las herramientas para investigar y sancionar el abigeato, constituye un avance necesario. El desafío está en que esos instrumentos permitan obtener resultados concretos, avanzar en las investigaciones y sancionar a quienes participan de estas redes.


El impacto de este delito tampoco se limita a la pérdida de un animal. Detrás de cada caso hay trabajo, inversión y el esfuerzo de una familia. A esto se suma el efecto sobre un sector que genera empleo, produce alimentos y representa una parte importante de la economía de Los Lagos.


Por eso, enfrentar el abigeato no pasa únicamente por recuperar el ganado robado, también implica cortar las redes que permiten su traslado, faenamiento y comercialización ilegal. Sólo así será posible dar mayor seguridad a quienes producen, proteger a los consumidores, y resguardar un sector que es parte fundamental de la vida y el desarrollo de la región. Por José Luis Vallarino, vicepresidente Aproleche Osorno.

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