Las intensas lluvias saturan las praderas y retrasan la fertilización
AGRO. La primavera se ha caracterizado por precipitaciones intensas que se concentran en pocos días, sin parar, lo que mantiene inundados los suelos. Ello impide el crecimiento y genera daño por la carga de ganado que pisotea la superficie, lo que complica la producción de forraje.
Una situación compleja es la que viven muchos productores lecheros de la provincia y región, debido a las intensas lluvias que han caído concentradas en periodos de tiempo acotados, pero con una cantidad de milímetros tan significativa que saturan el suelo, afectando directamente el crecimiento de las praderas durante esta primavera.
Efectivamente, esta es la situación que describen tanto expertos de la academia como productores, quienes temen que la condición se prolongue y llegue un mes de enero seco, lo que acortaría demasiado el periodo de crecimiento de las praderas.
La situación, además, impide que muchos agricultores cumplan con la aplicación de fertilizantes que se debe realizar en esta época, debido a que las praderas están saturadas de agua y el producto, en esas condiciones, no se absorbe, sino que escurre y se pierde, considerando además que actualmente su precio es bastante alto.
Saturación y daño
El ingeniero agrónomo, asesor y académico de la Universidad de Los Lagos, Carlos Soto, explicó que particularmente en esta primavera el problema más importante en las praderas son las intensas lluvias que han saturado el suelo.
'Si bien es cierto las temperaturas van subiendo, el proceso ha sido más lento que en un año normal, evidentemente, y ya estamos a 7 de octubre. No hay que olvidar que la saturación del suelo con agua también limita el crecimiento, se ralentiza, porque hay menos oxigenación de raíces y todo aquello también frena el crecimiento de la pradera', expuso.
El experto agregó que la primavera viene más atrasada y que eso, en relación con el pastoreo, es muy complicado.
'Quisiéramos tener más pasto a estas alturas, pero el principal problema está en todo lo que es establecimiento de nuevas praderas y de cultivos suplementarios, que todo se corre hacia el verano, hacia fines de la primavera y el riesgo es que venga una sequía violenta de enero hacia adelante y nos encuentre con un ciclo muy corto. Por lo tanto, los rendimientos bajan en general, o sea, se nos va acortando el periodo de activo crecimiento de la pradera y, por supuesto, los cultivos se atrasan', indicó.
El académico añadió que la saturación del suelo se traduce también en destrucción de praderas por el pisoteo del ganado sobre el terreno con exceso de humedad, pero cuando se hace un pastoreo más liviano, disminuye el daño y se puede reponer.
'Pero cuando uno trabaja con cargas de animales altas, la destrucción es mayor y allí se requiere hacer un plan de recuperación de sectores de la pradera que se han perdido y, evidentemente, el crecimiento va más lento y más atrasado que otros años. Si todo se corriera y supiéramos que, en vez de un enero seco, vamos a tener un febrero seco, no pasaría nada, no habría mayor problema, porque se cumplirían los cánones de un año normal, pero el problema es que se va achicando este periodo de crecimiento y si se nos viene una sequía de enero hacia adelante, vamos a tener menos rendimiento', señaló.
Fertilizantes escurren
En cuanto a la aplicación de fertilizantes durante esta temporada, el académico expuso que al realizar esta práctica sobre un suelo saturado y presentarse lluvias como las que están cayendo actualmente, se produce una pérdida del producto por escurrimiento superficial.
'Se pierde fertilizante, porque se va con el agua, ya que esta escurre y cuando el suelo está saturado no es capaz de absorber más agua, entonces toda la lluvia queda suspendida en la superficie y escurre, que es la situación de este momento, con suelos saturados, y ahora hay evidentemente un riesgo de pérdida de fertilizantes por escurrimiento superficial', sostuvo.
Carlos Soto comentó que, por este motivo, en general muchos agricultores no han fertilizado aún sus praderas. Sólo algunos han aplicado algo de nitrógeno, pero este proceso también va atrasado esta temporada.
Explicó que durante septiembre de este año cayeron menos lluvias que durante el mismo mes del año pasado, pero el problema ahora estuvo en la distribución de las precipitaciones.
'Puede que se sumen los mismos milímetros, pero resulta que si esos milímetros caen en 15 días, tengo un diluvio, pero si están bien repartidos en los treinta días, es otro el resultado. No basta con saber cuántos milímetros cayeron, sino cómo cayeron', concluyó.
Lluvias en primavera
De acuerdo con la información que proporciona el Boletín Agroclimático de la Dirección Meteorológica de Chile, para los meses de octubre y noviembre se proyecta una precipitación por debajo de lo normal entre las regiones de Los Lagos y Magallanes. Sin embargo, desde Coquimbo hasta Los Ríos estarán por sobre la normalidad, zona que precisamente limita con la provincia de Osorno.
También en el caso específico de la provincia de Osorno, los datos muestran que las temperaturas, tanto las mínimas como las máximas, estarán en una condición fría, bajo lo normal.
Considerando este pronóstico, desde la Dirección Meteorológica se recomienda favorecer las prácticas de conservación del suelo, para evitar la erosión por lluvias y evitar el manejo animal en condiciones de precipitaciones intensas o exceso de humedad prolongada.
Agua hasta el cuello
Una situación bastante compleja para sus praderas es la que describió el agricultor y ganadero del sector Las Gaviotas, de la comuna de Puerto Octay, Sebastián Segovia, quien señaló que debido a las lluvias constantes no ha podido cumplir con la fertilización, ya que las fuertes precipitaciones se llevarían el producto.
'La situación es pésima, porque con las lluvias se han lavado por completo y por eso aún no he podido aplicar el fertilizante, porque como estamos en una zona precordillerana, el terreno es laderoso y escurriría todo el producto y no estamos para perderlo en estos tiempos, porque su precio es cada vez más alto', manifestó el agricultor.
En relación con el crecimiento, comentó que por esta misma situación el desarrollo de las praderas también está muy malo esta temporada.
'Estamos literalmente con el agua hasta el cuello. Hoy día los animales sólo andan apuntalándose, porque no hay pasto, no hay nada, está realmente muy complicada la situación, porque llueve una semana o quince días sin parar y después viene el sol que quema, entonces no sabemos a qué atenernos', expresó.
El agricultor indicó que, para él, cada año esta situación se vuelve más compleja, porque el clima está presentando cambios cada vez más bruscos y sería muy perjudicial que se registrara un calor intenso durante los próximos meses.
'En el invierno hubo una semana de viento puelche, cayeron heladas y no quedó nada de nada en la pradera. No sabemos cuánto alimento vamos a tener para los animales para la próxima temporada, porque comprar no es una solución, ya que para eso tiene que haber recursos suficientes, pero cuando no los hay y no hay un apoyo de los programas de gobierno, es muy difícil salir adelante. La naturaleza es así, no hay cómo controlarla, pero para eso se necesita apoyo para seguir produciendo, pero si no contamos con ello, no podemos hacer mucho más, estamos de manos atadas', manifestó el agricultor.
Manejos retrasados
La directora de Aproleche Osorno y productora del sector de Quilanto, en la comuna de Puerto Octay, Gabriela Serrano, comentó que la actual situación climática tiene sus pro y contras, ya que es positivo que esté cayendo agua, sobre todo pensando en cuando comiencen a subir las temperaturas del suelo. Sin embargo, este año ese proceso se ha retrasado, así como también el de la radiación necesaria para lograr buen crecimiento de praderas.
'Con las lluvias se han ido retrasando varios manejos, como las fertilizaciones, el uso de agroquímicos y también la cosecha de bolos. En nuestro caso, además, hacemos cultivos complementarios y debido a la saturación de agua, no hemos podido entrar a algunos potreros para hacer una buena preparación del suelo', relató.
Además, la agricultora de Quilanto señaló que en los sectores más bajos, efectivamente, la saturación y el pisoteo que provoca el ganado han generado bastante daño en las praderas, por lo que derechamente deberán regenerarlas.
Daños en potreros
La productora del sector La Poza, en la comuna de Osorno, Claudia Meyer, explicó que en su caso particular trabajan con un sistema estacional, donde los partos se producen sólo durante la primavera, por lo que la lluvia complicó todo ese proceso.
'Durante ese periodo efectivamente se generó bastante más rotura de potreros que otros años. En las últimas dos semanas hemos visto un cambio en la tendencia del crecimiento, donde con mejores temperaturas de suelo ya estamos con buenos crecimientos, desde hace unos 10 a 12 días, lo que ha permitido dar ensilaje, algo que normalmente en esta época ya no estamos otorgando', explicó.
En relación con el proceso de fertilización de las praderas, Claudia Meyer indicó que han podido realizar esta tarea, pero, a diferencia de años anteriores, ha sido gracias al uso de drones, debido a la alta humedad que presentan los potreros, ya que con esta tecnología no se toca el suelo.
Fuente: Austral Osorno



